
Entender los requisitos y expectativas del cliente para conseguir su satisfacción total.

Identificar y analizar los requisitos legales aplicables, así como aquellos de carácter voluntario, y garantizar su cumplimiento.

Conocer y evaluar los riesgos y oportunidades de nuestras actividades.

Tener un espíritu crítico orientado a identificar incidencias, desviaciones y áreas de mejora, con el ánimo de analizarlas y permitir la mejora continua.

